martes, 19 de enero de 2016

¡Atreveos a pensar y cambiaréis vuestro mundo!

 
Todo nacimiento es precedido de dolores de parto, pasado el sufrimiento sobreviene la luz y el llanto que provoca la alegría. Una nueva vida que se anuncia bajo el sentimiento de esperanza.

El ciclo que trae a la vida al ser humano se repite en el plano del espíritu cuando decidimos nacer a una nueva Luz luego de que nuestra Conciencia ha tomado el camino de la asunción de sí misma y se siente parte integrante del Universo.

Porque el sistema de educación pública tanto como el de la enseñanza religiosa han sido concebidos para acotar la libertad de la razón y uniformar el criterio. Pensar es un acto revolucionario que podría cambiar el sistema social de una comunidad, y todo en conjunto, cambiar el rumbo del Planeta.

Eso es conocido por los dueños de la “Organización” quienes son socios en lo civil y lo religioso, por lo tanto han domesticado a generaciones y generaciones ilustrándolos en los peligros de pensar fuera del manual o de la Biblia. Cuando precisamente la Biblia, en particular el Nuevo Testamento con un canto surgente a la más universal y maravillosa Libertad.

Jesús enseña que “El que no naciere de nuevo no puede ver el Reino de Dios” (Jn 3-3), pero, ¿puede el hombre maduro nacer de nuevo?, preguntaron los judíos. El nacimiento al que refiere Jesús es aquel del Espíritu, y el Espíritu es Libre y sopla donde quiere: “El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido; pero no sabes de dónde viene ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Jn 3-8).

No se trata pues de cuestiones dogmáticas emanadas del catolicismo, sino de interpretar la propia enseñanza del Maestro quien dice que no te ates a las reglas sino que vueles a donde el Espíritu te convoca.

Se puede hacer mucho bien en la Libertad de Ser y de Pensar, antes que privarse por prejuicio de los decretos.

Se Libre y Ama, lo demás no importa.


Ernesto Bisceglia 

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