jueves, 21 de enero de 2016

EL MIEDO TE PARALIZA, EL MIEDO NO TE PERMITE DESARROLLAR TU CONCIENCIA

Todo nuevo emprendimiento genera en ocasiones temor, pero nada como tentar cambiar de estructura mental porque entonces sobrevienen, los mandatos familiares, los prejuicios, culturales, sociales y sobre todo los religiosos.

Somos hijos de los mandatos familiares, los que recibimos desde la gestación, de las impresiones que dejan en nuestra conciencia los hechos y dichos que nos enseñan nuestros mayores. Luego, de los condicionamientos sociales que impone el entorno. Finalmente, en muchos casos, de los pensamientos, de las ideas y de los dogmas con que las religiones sellan la obediencia debida a sus jerarquías.

Si se piensa sobre esto, se notará el enorme “corpus” de decretos que han moldeado nuestra conciencia: eso somos, ni más ni menos.

Frente a esta realidad, la pregunta es: ¿Pero, somos libres según corresponde a nuestra esencia como seres inteligentes?

Sería largo listar  las frustraciones que se cargan en la mochila de la conciencia, los “no puedo”, “no sé”, “no me animo”, que han dado como resultado que en incontables ocasiones no podamos realizarnos como personas íntegras. Siempre, siempre existe alguna deuda existencial.

Cuando uno decide arrojar al cesto toda esa carga suelen aparecer dos realidades: la culpa y el miedo.

La culpa es un karma que detiene, que demora la toma de decisiones pero con el tiempo –años a veces- puede sortearse, siempre y cuando se quiera realmente evolucionar.

Pero el miedo paraliza, mata las ideas, destruye los caminos; enferma.

No es fácil superar el Miedo. En ocasiones hay que recurrir a una ayuda externa, pero finalmente, la decisión de superarlo será íntima, porque somos dueños de nuestro propio destino, el que forjamos según nuestras decisiones.

Un ejercicio interesante es racionalizar el MIEDO, desmenuzándolo en un acróstico:
M – Mentira
I   - (de la ) Imaginación
E  - (que se) Elimina
D – (con) Decretos
O – Opulentos  

Cuando sobreviene el Miedo, hay que triturarlo visualizando este esquema y razonando que es una MENTIRA porque lo que nos asusta aún no ocurrió, y si nos tranquilizamos, probablemente no ocurra jamás.

Mentira de la IMAGINACIÓN, pues lo que asusta en la realidad no existe, aún no pasó, por lo tanto temer ante lo que no está no se sustenta.

Que se ELIMINA, es decir, hay que trabajar la mente para destruir al Miedo, destrozarlo con un trabajo de la razón.

Con DECRETOS, porque cuando el MIEDO sobreviene hay que decretar cosas buenas, oponerle mentalmente pensamientos positivos, pues lo bueno depende de lo que nosotros decidamos de allí en más.

OPULENTOS, o sea, decretos que contengan deseos espléndidos, generosos, pródigos.

Crecer en la conciencia es un trabajo arduo, complejo, que requiere de mucha constancia, pero que puesta a practicar, en un tiempo razonable comenzará a tranquilizar el espíritu, a ordenar la mente y encaminarnos hacia objetivos deseados y prósperos.


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