martes, 19 de enero de 2016

Argentina: ¿Un país cismático?

La historia argentina tiene un correlato que habla de divisiones sociales y políticas que acompañaron todos los procesos, desde 1810 hasta la fecha.


Fuimos españoles o criollos antes del 25 de Mayo, luego "Saavedristas" o "Morenistas", "Rosistas" o "Antirrosistas", "Unitarios o Federales", "Liberales o Nacionalistas", "Yrigoyenistas o Antiyrigoyenistas", "Peronistas o Gorilas", "Fachos o Zurdos", "K o AntiK" y actualmente parece que transitamos el momento de ser "Kirchneristas o Macristas". Pero siempre haciendo honor a la división.

Sin embargo, pareciera que ahora estamos peor que nunca, porque se supone que nos anteceden doscientos años de historia que si bien es poca cosa para un país, también se supone que estamos en un momento de la civilización donde los derechos y las obligaciones están todas regladas bajo un mismo documento: la Constitución Nacional.

Este es el punto, la Carta Magna decreta los tiempos para la vida y obra de cada gobierno, luego le toca mandar a otro elegido por el Pueblo. Es así que pareciera que existe una gruesa cantidad de argentinos que no acepta esta regla de la alternancia y se empeña en defenestrar a un Gobierno que ni siquiera ha comenzado a caminar.

No se trata de defender a Mauricio Macri, pudo ser cualquier otro, para un argentino que comprende bien los tiempos de la democracia, debiera ser el caso de que se entienda que el País está antes que los hombres, y que la suerte de quien gobierna nos alcanza a todos.

Tal vez sea falta de cultura cívica, pensemos que es así porque entonces existe una esperanza que con el tiempo se aprenda a convivir con ideas diferentes.

Caso contrario, tendremos que admitir que vivimos en un país que hace del cisma y la conspiración una forma de militancia.

Si es esto último, quiere decir entonces que no hemos aprendido nada.

Ernesto Bisceglia

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