lunes, 23 de noviembre de 2015

Búnker de Scioli: Reproches a CFC y acusaciones de traición

Las caras largas y algunas lágrimas marcaron la postal del escenario, repleto de ministros sciolistas, algunos intendentes y los fallidos ministros anunciados por Scioli, como Diego Bossio -que fue uno de los tres que tomó la palabra antes- o Julián Domínguez. Los únicos kirchneristas duros que se dejaron ver en el hotel fueron Oscar Parrilli y Agustín Rossi, pero ninguno de los dos pisó el escenario. El único allí fue Carlos Zannini, obligado.

Ni Cristina Kirchner ni los popes de La Cámpora estuvieron en el bunker de la derrota. El candidato del FPV había reservado para la Presidenta el piso 11 del hotel, pero ella eligió recluirse en Olivos. Después de una campaña llena de tensiones, mañana lo recibirá en la Casa Rosada.

Reclamos

Claro que el clima en el bunker sciolista no era el ideal para Cristina y los chicos de la agrupación de Máximo. “El peor error fue que ponga a Aníbal. Por poner a Aníbal ahora paga todo el pueblo y nos jugaron en contra en la Provincia”, lamentaba una militante sciolista, dispuesta a que la escuche todo el que quiera.

“Randazzo es un traidor hijo de puta”, disparó otra sciolista, que también se despachó contra la clase media. “Somos creadores de gorilas. Les dimos casa, auto y ahora nos miran por arriba del hombro”, reprochó.


A 50 metros, las imágenes contrastaban. Entre los militantes de pie de las agrupaciones ultrakirchneristas se repetían las lágrimas, los abrazos y la desazón. Pero los que encabezaban la movilización insistían con mostrarse eufóricos, casi como festejando un triunfo. Todos los cánticos eran alusivos a Cristina y a Néstor, ninguno a Scioli que apenas recibió el calor militante cuando salió del hotel y fue ovacionado por un grupo de Quebracho.

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