En recuperación después de un by-pass gástrico en el Hotel
Intercontinental, el ex jugador se puso a bailar cumbia con su novia, Rocío
Oliva en la pileta y las autoridades del lugar lo expulsaron. Llevó parlantes y
puso la música a todo volumen, alterando el orden del lugar.
Maradona quiso aprovechar el sol venezolano y refrescarse en
la piscina. Sin embargo, no tuvo mejor idea que llevar unos potentes parlantes
para poner cumbia, perturbando el descanso de los demás huéspedes. Como
consecuencia de este comportamiento, las autoridades del hotel decidieron dar
por terminada su estadía, y cobrarle una importante multa.
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