SALTA.- De ser elogiado por la Presidente Cristina Fernández
como modelo de juez a ser acusado de recibir sobornos narcos, todo fue nada más
que un paso para el Juez Federal de Orán, Raúl Reynoso. Los ribetes del caso,
aunque no exista pronunciamiento judicial alguno contra el magistrado ya son
escabrosos.
Puede resultar que al final del proceso Reynoso termine
siendo víctima de alguna conspiración, como también que se prueben los hechos y
además de su destitución –si no renuncia antes- vaya a dar con sus huesos a la
cárcel. En cualquiera de los dos
supuestos quien ha perdido ha sido la Justicia.
Esto por dos razones: si Reynoso es inocente, habrá quedado
a la vista el poder para conspirar contra un magistrado de los “lobby” del
Poder Judicial que vaya a saber por qué inconfesables propósitos lo “bajaron”. Pero
si el Juez resulta culpable, se estará frente a una preocupante señal de hasta
donde ha calado la corrupción en la Justicia.
Tiempo de cambios donde habrá que comenzar a “desfacer
entuertos” (Quijote dixit) para restablecer la confianza y la plena vigencia
del Estado de Derecho.
Ernesto Bisceglia

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